11:02 h. Viernes, 25 de Mayo de 2018

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El Gobierno Vasco ha inhumado a la primera persona identificada por el programa de ADN y que fue exhumada en una fosa de Rabanera del Pinar

Al hilo de la noticia publicada hoy en El Diario Vasco: Inhumado en Elgoibar el primer desaparecido de la Guerra Civil identificado por el programa de ADN en http://www.diariovasco.com/politica/inhumada-persona-columbario-dignidad-elgoibar-20180417192545-nt.html recordamos una noticia de septiembre de 2009 de La Voz de Pinares escrita por Raquel Fernández Asenjo

pinaresnoticias.com  |  18 de Abril de 2018 (12:08 h.)
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VOZ de PINARES 18-09-09 Foto de Salomón Ortega
VOZ de PINARES 18-09-09 Foto de Salomón Ortega

La Voz de Pinares. Raquel Fernández Asenjo. Septiembre de 2009.

“Cuando por fin vi la fosa ya limpia sentí un vacío tremendo, como si me hubieran robado algo muy querido”, esta fue la sensación de Salomón Ortega al haber logrado uno de sus mayores deseos: recuperar los restos de su tío, fusilado en el verano de 1936, como consecuencia de una denuncia anónima que le acusaba de ser contrario al alzamiento fascista.

Han pasado muchos años, nada más y nada menos que 73 desde entonces. Pero por fin, el Picón de Valdeabejas (entre Rabanera y Hontoria), lugar en el que se aseguraba haber enterrados tres vecinos de Hontoria del Pinar, sitio en el que un pino con una cruz sellada hacía imaginar un secreto a voces, ha sido excavado para recuperar los cuerpos.

Y la sorpresa ha sido aún mayor al encontrar no tres, sino cinco esqueletos, uno de ellos correspondiente a un joven de 18 años. Todos han sido exhumados gracias al equipo de la sociedad de ciencias de Aranzadi, dirigido por el profesor don Francisco Etxeberría, y se encuentran a esperas de ser realizadas las pruebas de ADN para conocer su verdadera identidad.

“Sabemos que tres de los cuerpos corresponden a tres vecinos de Hontoria: mi tío Salomón Ortega, y dos vecinos, Leopoldo Velasco y Vitoriano Sanz”, explica Ortega, promotor de las exhumaciones, “los otros dos cuerpos no sabemos quiénes pueden ser. Uno de ellos debe tener menos de 18 años ya que no tiene formado el hueso de la cadera” tal y como dijo el profesor Etxeberría.

17 PESETAS. “Si me aventuro a decir quién de los cinco podría ser mi tío, diría que es el individuo número 2 en las fotos, ya que apareció un monedero de cuero con monedas (un duro de plata y pesetas de la época) y según sus cálculos podían ser las 17 pesetas que le había enviado su familia días antes de su fusilamiento”.

Así lo escribió el propio fusilado en su última carta: “le dices que también he recibido su carta en la que me anuncia el giro de 17 pesetas para celebrar mi santo. A ver si para San Cosme, nos podemos gastar juntos las 17 pesetas que me mandáis ahora”.

Este trabajo de exhumación ha contado con Joséma Rojas y José Ignacio Casado en la coordinaciónn; en la dirección técnica el profesor don Francisco Etxeberría (Profesor Titular de Medicina Forense, Universidad

del País Vasco); en la dirección arqueológica diez personas tituladas en geografía, historia, arte o arqueología; y por último, en la antropología ha contado con Luis Ríos (Profesor Ayudante de Antropología Física, Universidad Autónoma de Madrid).

LA EXPERIENCIA de Salomón Ortega. “La experiencia vivida durante estos dos días ha sido increíble y los sentimientos que afloraban han sido muy intensos, novedosos para mi y, en cierto modo contradictorios. En primer lugar el hecho de encontrar los cadáveres me ha proporcionado una tremenda satisfacción ya que, por fin, después de tanto tiempo y esfuerzos podremos darles el merecido descanso y en el lugar que sus familiares deseen. En segundo lugar ha sido muy reconfortante sentirme apoyado y ayudado por tanta buena gente como mi familia, mis amigos, los compañeros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, el equipo del profesor Etxeberria, el Ayuntamiento de Hontoria y todos los vecinos que se acercaron al lugar. La verdad es que durante todo este tiempo he conocido gente maravillosa. Pero por otro lado, cuando en mi imaginación visualizaba repetidamente "la película de los hechos", sufría, rabiaba y tenía que reprimir lo que en esos momentos me apetecía expresar. Finalmente, lo que mas satisfacción me ha proporcionado ha sido la recuperación de la memoria de mi tío”, concluye Salomón Ortega.