04:48 h. Domingo, 21 de julio de 2019
Guadalupe Fernández

Opiniones de
Guadalupe Fernández

Desde Neila

Y que Dios nos bendiga

No vamos a ser aguafiestas en estas fechas en las que la felicidad domina entre los mejores deseos que nos transmitimos como primer saludo para el año 2013. La verdad es que cada amanecer nos raya el firmamento de malos presagios que vuelan hasta los espacios siderales. Pero como diría Séneca: “El que se aflije antes de tiempo, se aflije más de lo necesario”. O ese otro proverbio chino: “El que teme sufrir, sufre de temor”.

Cuestión de educación

En el capítulo XVII Cervantes cuenta que D. Quijote y Sancho acudieron maltrechos y doloridos a una venta. Fueron curados de sus heridas por la mujer del ventero, la hija y la criada, Como se fueran sin pagar por su condición de caballero andante unos jóvenes mantearon a Sancho para holgarse con él.

Aislados

No contamos. Somos números en el libro de contabilidad de los despachos de nuestros políticos en la Junta Castilla León, léase Director General de Transportes y Asesores. El saldo de nuestros derechos no es rentable. Bajo los tejados de las casas de los pueblos habitan cifras moldeadas con recortes presupuestarios elaborados en los desvanes de la administración. El mundo rural se desdeña porque no sumamos votos.

Un saludo a pinaresnoticias.com

De pronto surge un encuentro inesperado a través de mi móvil: nace un nuevo periódico para la zona de pinares fundamentalmente en formato digital. La guinda de esta entrañable y prestigiosa publicación es que la van a engalanar con el ropaje de una revista de cierto lustre para que la acariciemos con nuestras manos en publicaciones puntuales durante el transcurso del año próximo. Tierra de pinares.

Las Nevadas

Llega el amanecer y un espeso silencio detiene la vida de los pueblos. Un cielo de estaño cubre la bóveda del firmamento y los copos de nieve caen pausados y temblorosos como una cortina de gasa. Las montañas borran sus perfiles milenarios y los tejados de las casas transforman sus siluetas bajo un manto de nieve como de cuentos infantiles. Los ríos y arroyos bajan broncos y enfurecidos por entre los valles desmoronados por los ventisqueros.
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