18:30 h. Martes, 26 de Marzo de 2019
Chusja Andrés

Hacemos balance, ¿y qué?

Desde Navaleno

Chusja Andrés | 04 de Enero de 2019

En los pueblos comienza a extenderse la sensación de que o cambian realmente las cosas o el futuro está en entredicho.

Escribo el texto de opinión para este tiempo iluminado por las ganas de hacer balance anual. Toca. Esta periodicidad artificial, pero duradera, nos lleva a dar la vuelta a los temas, centrifugar los asuntos que nos rodean, y poner a secar los trapos en la tupida pradera de nuestro quehacer diario.

Si uno echa la vista atrás,-  hace ya un año por estas fechas y cómo pasa el tiempo- , ve más despoblación, más apatía entre los vecinos de Pinares, más decepción sobre quienes nos gobiernan y coordinan,…Todo más viejo, obsoleto y parado. Terminamos peor que empezamos con esa cabeza erguida, apretada sobre la barbilla, y las piernas arqueadas del peso de tanto aburrimiento e inanición.

Si otro se pone a analizar lo que nos está pasando ve que en los pueblos comienza a despertar la sensibilización sobre la pérdida de habitantes y el convencimiento de que algo tiene que cambiar, más implicación de los vecinos en asociaciones y grupos que tejen pruebas deportivas de carácter nacional, musicales que son la envidia de otras comarcas, jornadas micológicas como no las hay en ningún otro sitio a pesar de la escasez de setas, pueblos con sus calles y aceras bien atendidas, con la fibra óptica que nos llega, con la gastronomía como puntal y con cada vez más programas y reportajes de gran alcance que difunden los atractivos turísticos.

Uno y otro conviven en buena vecindad. Los dos saben que llevan sus impresiones hasta el extremo, y que impere una u otra visión, depende más de nosotros mismos que de la realidad que pisamos.  Es cierto que estamos ganando en turismo y gastronomía, pero también lo es que el empleo sigue siendo nuestra carencia fundamental, y que, en su ausencia, arrastra consigo la reducción de servicios y población haciéndonos creer que esta tierra rica y generosa puede quedar como una Reserva de Oxigeno, monte, parajes sublimes y cielos con estrellas.

Que somos menos está claro. Basta con echar un vistazo rápido a las cifras del Padrón para darse cuenta que, en habitantes, vamos de capa caída. Pero que estamos más preparados, sensibilizados y dispuestos, también. Quiero hoy aquí destacar el trabajo de quienes estamos tirando de asociaciones, grupos, actividades, propuestas e iniciativas con el convencimiento de que esto se puede girar, cambiar y proyectar. Hacemos del día a día un acontecimiento especial, y estamos provocando que, quien llega esta tierra, puede decir aquello de: “Qué bien se vive aquí”.

Tenemos  todos los ingredientes para ser una Reserva paisajística de primer nivel. Y está muy bien. Pero no es suficiente. Queremos que Pinares, desde la sierra hasta el campo, tenga vida los 365 días al año. La segunda residencia nos viene ideal, pero vamos a buscar que la gente tenga aquí la primera, que sea su referente. A ver si logramos convencer  a las familias que el mejor sitio para pasar la infancia está en estos pueblos, y que la experiencia adquirida les va a marcar para toda su vida. Sentirse de aquí es algo que no tiene precio. Con el empuje de las nuevas generaciones a buen seguro que cambiará nuestra percepción sobre el futuro de Pinares.

¡Por un próspero y feliz 2019¡.

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