13:54 h. Lunes, 25 de Marzo de 2019

EL DESPERTAR DEL PINO ROBLE EN LAS MARZAS DE CANICOSA

Editorial | 04 de Marzo de 2019

LAS MARZAS EN CANICOSA por... Santy San Esteban

Ya estaba anocheciendo cuando los marceros de Canicosa llegaron el sábado a sus pies. Y, a los compases de música castellana, entre luces, caldos y viandas, se reunían para volver a cantarle las marzas. Con cariño y respeto a uno de los árboles más conocidos y admirados del mundo. PinoRoble fue despertando, en silencio, de su letargo invernal y su savia volvía a circular mientras el grupo de paisanos se fotografiaba junto a él. Luego se despedirían mientras retomaban el camino de retorno a ritmo alegre.

Antes habían visitado a los ancianos de la Residencia, donde les habían hecho sonreír con las tonadas acompañadas de guitarra, unidos a familiares y cuidadores.

En pasacalles iban atravesando el pueblo y, después de alguna parada, de pincho, moscatel, y de cantada, llegaron a la Plaza Mayor al olor de chistorra y de panceta a la brasa, donde ya esperaban quienes solo se apuntan a esta parte del acto.

Una vez en el Salón, se dio cuenta del convite del ayuntamiento y se interpretaron por última vez las Marzas del 19, entre el jolgorio y las conversaciones vecinales.

Un año más, la tradición de Las Marzas encuentra su hueco en el corazón festivo de los canicosos, y crece su presencia con la colaboración de todos, ayuntamiento y asociaciones.

Hasta el año que viene.

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